Jueves 30/4 19 HS.
Performance: Sol Massera y Jor Mongan
Arte sonoro: Miguel Angel Lorenzio
Sinopsis:
Frente a la trama humana, un cuerpo en constante estado de receptividad articula con el entramado, intentando visibilizar diversos modos de interactuar con las potencialidades de lo colectivo y de lo individual.
Los cuestionamientos, primarios y constantes, permanecen:
¿Cómo se interactúa con el/la otro/a?
¿Qué desafíos me genera y le genero?
¿Qué limitaciones me impone, y cómo condiciona mi cuerpo y mi forma de moverlo?
Proponemos un mínimo movimiento para desarticular lo que parece inamovible y encontramos en la potencia de lo múltiple, en la energía de lo versátil y lo diverso, la clave a esas preguntas.
Vidriera en Reparación
Clara Tapia y Daniela Camezzana - convocaron al publico a llevar retazos de jean para hacerse su propio vestido. Al final del Taller Abierto, cada uno tendrá su propia prenda original by ENSAYO ALCALINO.
Clara Tapia y Daniela Camezzana - convocaron al publico a llevar retazos de jean para hacerse su propio vestido. Al final del Taller Abierto, cada uno tendrá su propia prenda original by ENSAYO ALCALINO.
Basado en la serie de actos desarrollados durante el 2012, ENSAYO ALCALINO se nutre del análisis de los puntos fuertes de dichas experiencias como de una investigación dura y pura del material a abordar, desde su complejidad histórica, política y afectiva. El Jean entonces es más que un pedazo de tela y se presenta como una trama que nos envuelve en varios aspectos. Más allá de los mitos sobre sus orígenes, sabemos que el denim es una tela tejida en lanzaderas con urdimbre teñida de índigo, una sustancia natural a la que le debe ese color irreproducible por otros medios. Pero fundamentalmente es su “mala solidez” al lavado y el frote seco lo que nos atrae y nos vuelve locas. El “vaquero” confeccionado con la tela denim puede venderse como un producto acabado, pero lo cierto es que se termina cuando sale a la calle durante su uso, debido a la variación que produce la mala solidez. Si alguien oyó una definición más parecida a la del arte contemporáneo, que chifle durante la función.
Mucho se ha escrito sobre el jean por ese afán moderno de actualización constante y fue ropa de instrucción militar, de trabajo, underwear, casual, de noche: un pret a porter continuo. Es como la obra que lo piensa un objeto siempre inconcluso. Una versión diacrónica de la modernidad que se nos ha pegado al cuerpo.
Para ENSAYO ALCALINO partimos de dos piezas de denim Alpargatas de 6mts que se comercializan bajo ese formato en Once para abaratar su costo. “Si querés de más extensión estamos hablando de otro precio” dice el señor que nos atiende ante nuestro insistente reclamo. Durante la acción usamos lo que se llaman vulgarmente y técnicamente, vaya coincidencia, retazos para armar un vestido. Somos aquel discurso que se construye a partir de la materia significante de otro discurso que se nos escapa de las manos y llegará bajo alguna marca careta a las tiendas.
Y como “diseñar un vestido es diseñar un cuerpo, vestido” de fondo nos metemos con el cuerpo escénico del artista pero también y por qué no del otro, el desfilado.
Daniela Camezzana
El edificio y su meta.
Los tratadistas del renacimiento analizaban los componentes
de la edilicia en alusión directa al rostro humano: la puerta era la boca, las
ventanas los ojos, etc. En el siglo XIX, Ruskin rescata del olvido la arquitectura
del medioevo, y entonces ya hablamos de todo un cuerpo material (osatura,
pieles) y
social (el edificio es el fruto maduro del orden moral).
“Las siete lámparas de la arquitectura”, ilumina la llegada
de las fuerzas de la modernidad. Por caso, el primer slogan de la Bauhaus: construir la
catedral del socialismo. Menudo puente.
Poco antes se escuchaba decir a los organicistas, como
Wright, que no hay una sola parte del cuerpo simétrica, por tanto la
arquitectura debía serlo.
El cuerpo es el gran museo de la forma, formas que lo
acompañan hasta hoy, en su etapa de materialidad mutante al servicio del deseo
y del mercado. Una cosmética del vacío acorde a la contemporaneidad.
Las tetas grandes tapan la lisura del alma, y el edificio
queda igual de herido bajo el revestimiento nuevo, bajo la refacción reciente;
otra vez bajo la voz chillona de los hombres. El edificio y su meta, se
desconectan. El edificio quiere hablar de esto. Los que construimos queremos
entender ese lamento elemental.
El museo
Se ve cansado de sumar agujeros en cada muestra. De sumar
las restas institucionales. Cansado de los caminos del arte, y de los artistas.
El “stress” del museo, sirve para nombrar el hastío de los espectadores ante el
“milagro” de la obra. Pero nunca se menciona al contenedor como objeto de cura.
Un buen plan de evasión, debiera pretender “sanar” al museo,
y de esa salud contagiar al secretario, al paseante, al artista, y por
elevación al arte. Cuando se empieza por los humanos los logros han sido bien
magros.
Es casi obligatorio para un arquitecto, postularse como
sanador de obras. Y evitar toda alopatía. También Freud empezó una tarea: “aquí
por primera vez se interpretó un sueño”…
Etapa uno
Es urgente “sanar” al museo. No hay desarrollos en este
sentido. Sólo casos de reciclaje, conatos de refuncionalización.
Usaremos, a modo experimental, siete técnicas sencillas
aguardando un resultado.
A modo de terapéutica tentativa
- ungüento
- ventosas de vidrio
- homeopatía
- luz curativa infrarroja
- reiki
- compresas de ajo
- barro curativa





















































