Un viejo estanque
Se zambulle una rana
Ruido de agua
Uno de los haikus más famosos de Basho nos muestra este encuentro entre lo inmóvil y eterno - el viejo estanque de agua- y lo vivo y fugaz – el zambullir de una rana-, y lo que se genera de ello - el ruido de agua-. Me gustaría acercarme a la obra de Elisa desde esta mirada.
Recuperando el típico formato clásico del retrato familiar, la autora pinta a sus amigues que esperan sentades para pasar a la inmortalidad (¿no es acaso el retratola tecnología que crearon nuestros ancestros para conseguirla?). Tenemos entonces esa reminiscencia tanto de lo antiguo como de lo eterno, representada también en los sillones y muebles, testigos mudos e inertes del fugaz devenir social - y no creo casual que dos de esos objetos tengan un díptico propio-.
Pero las escenas pintadas con pinceladas suaves y colores pastel evitan la rigidez y formalidad de las antaño retratadas. Nos muestran vínculos no heteronormativos en momentos íntimos, espontáneos: la calidez de lo que está vivo.
Y es en esta interacción que se produce el “ruido de agua”: un halo de algo parecido a la melancolía, una suerte de tristeza atemporal y profunda, algo que no podemos describir pero que sabemos que está ahí. Y creo que acá radica la belleza de la obra de Elisa: su sensibilidad y sentido de la observación es tan potente que nos permite vislumbrar - me atrevo a decir- esa cualidad íntrinseca, misteriosa y evasiva de la existencia.
Manuel Sanchez Viamonte
“Las visiones de Mont; el universo tallado cobra vida” de Koyi
Texto de Juan Rux
Se esconde el sol y la humedad cae sobre el pasto fresco que brota de la tierra. Después de los festejos, será el tiempo de emprender la travesía. Rocco y el Mago Lyn escuchan con atención lo que Mont tiene para decirles, son sus visiones las que hablan: visibiliza un espacio blanco como la nieve, un destino al que llegar. Quizá, un estado al que se accede por fuera de la mente y despegado del cuerpo, separado de toda materialidad. Materialidad que, en las propuestas artísticas y musicales que propone KOYI, siempre está ligado a la potencia de las energías naturales, a los materiales primogénitos del mundo: el fuego, la madera, el agua de las lluvias, el vuelo de las aves, la sabiduría animal, las luces y las sombras. Pero también es la incertidumbre y la fuerza de los misterios de este mundo y de otros universos posibles e imposibles. Unas manos y un pico de metal en una pintura enigmática orientan el objetivo. La serpiente Sily los reúne. Mont ordena salir cuanto antes hacía la aventura y entonces una gran tropa de personajes se agrupa alrededor del calor de un fogón iniciático, augurando las peripecias y alborotos venideros. Llegó la hora de partir. ¿Es un retorno? ¿es una partida? ¿es un nuevo inicio? ¿una búsqueda de energías hacia lo vital o hacia lo espiritual? ¿un encuentro con el destino? Me muevo en la oscuridad derritiéndome, deslizándome, total mi cuerpo ya me abandonó, y mi mente también, canta la canción. El universo tallado cobra vida y nos invita, tan necesario en estos tiempos, a un viaje introspectivo por los reinos mágicos de los relatos maravillosos y de la épica mística, porque las obras de Koyi son TODO ESO y mucho más.
"Manual de usos", una exposición colectiva de Zaira Allaltuni, Santiago Colombo Migliorero, Eva Costello, Magdalena Milomes y Rocío Sosa, con textos de Lucía Delfino y Guillermina Valent, y la coordinación de Sala Microespacio.
Manual de usos
El título de la muestra refiere a una guía, un instructivo que - podríamos suponer- posee lo fundamental para que quien siga sus pasos llegue a un resultado determinado. Ahora bien, recién en su novena acepción la Real Academia Española define Manual como Libroenquesecompendialomássustancialdeunamateria;antes de esto insiste en definiciones que manifiestan la supuesta facilidad que la labor manual -en oposición a la conceptual- acarrea consigo. Aparece implícita en aquella palabra una discusión histórica y fundamental en la que elarte se consolida como una actividad intelectual y por lo tanto elevada, mientras que la artesanía debido a su carácter manual, es relegada a una actividad menor.Esto supuso otra diferenciación, la idea de artista como figura individual y solitaria por sobre el trabajo colectivo.
La palabra Usopor su parte se define como la Capacidad o posibilidad de usar algo. Podríamos decir que no existe nada en el mundo que no pueda ser usado de algún modo, en todo caso podemos juzgar aquellos usos.
Tal vez lo valioso, lo sustancial, reside en la posibilidad que tienen las cosas de ser usadas incluso más allá de lo que se haga con ellas. La posibilidad está orientada hacia el futuro, es algo que aún no sucedió y por lo tanto aún no conocemos. La posibilidad es la que impulsa a hacernos la pregunta ¿qué hacemos? ¿qué hacemos hoy, como artistas, con todo esto que se hizo antes? Una obra no surge de la nada, un artista no crea de la nada, sino que lo hace siempre a partir de lo que está, de lo que ya se hizo. Aceptar esta idea es entendernos colectivamente, como parte de un todo más grande, que excede nuestra capacidad de aprensión. Implica hacer preguntas que nos incluyen a todxs. En esta propuesta no sólo aparece la intención de resignificar el patrimonio del Museo mientras se traza un diálogo entre el pasado y el presente, hay también una manera colectiva y amorosa de acercarse al quehacer artístico al preguntarse solapadamente por nuestro lugar de pertenencia.
Byun Chul Han dice que generar metáforas es generar una relación de amistad, y en este contexto donde todo pareciera estar flotando, a punto de desaparecer, la amistad es una forma de perdurar, de generar una relación duradera.
Estas instrucciones aleatorias en verdad no instruyen, porque no hay un final pautado, no hay pasos o reglas, solo una premisa que es la intención de indagar las posibilidades latentes, de generar vínculos por el simple hecho de poder hacerlo. ¿Acaso esto es un manual de uso para la vida?
Lucía Delfino
Manual de usos: la acción de interpretar o la interpretación en acto.
Guillermina Valent
“No hay una verdad del conocimiento que no pase por un aquí y un ahora concretos, que no pase por un presente escénico determinado por una serie de variables materiales que no son trasladables a ninguna otra situación”
Óscar Cornago
De la misma manera que este proyecto se propone convocar, a través del azar, una serie de obras y acontecimientos como referentes inmediatos para la producción, nos animamos a trazar algunas continuidades que nos sugieren las palabras de Cornago para pensar una práctica que más allá de su innegable condición procesual se presume como performativa.
Cuesta definir en pocas palabras de qué nos hablan estos trabajos ¿Se trata de volver a mirar las piezas originales/originarias, sus contextos y sus autores con otros ojos / otros modelos?, ¿se refiere a un método, un modo interpretativo procesual y progresivo que se propone destituir a los autores para convertirlos en intérpretes?; ¿Es la presentación de una serie de interpretaciones que usan a la palabra como puente para volver a la materia, a las imágenes y al gesto? o quizás ¿sea el gesto urgente de formular las mismas preguntas para interrogar un nuevo presente? En todo caso nos subimos a este proceso de constitución de la mirada para señalar su condición intransferible y no por causa del azar que media la representación, sino por ponderar estratégicamente las coordenadas que menciona más arriba el autor: esas variables materiales que constituyen el acontecimiento. Un lugar, los cuerpos, sus hábitos y vínculos.
Visto de este modo el bucle que parece proponer el proyecto se relativiza como secuencia de instrucciones que se repite y conserva su estabilidad y se constituye como una valiosa herramienta para la insubordinación, rebatiendo los dogmas desde la alternancia de los espacios y los lenguajes.
Así esta serie de acciones plásticas que miran hacia la práctica artística crean una línea de tiempo y se insertan en ella como un acontecimiento más en una secuencia que no parece agotarse.
Referencias:
Cornago O. (2017) "En torno al conocimiento escénico". En: Fischer Lichte E. Estética de lo performativo. ABADA Editores. Madrid.
Guillermina Valent
linktr.ee del proyecto: https://linktr.ee/manualdeusos
Figuras se trasladan como espectros nómades, se desplazan levitando, parecen flotar. Objetos enredados como un nido entre la bruma de un bosque imaginario, aparecen y desaparecen de golpe. Estos objetos de descarte, preciosos, decorativos y ancestrales están en realidad quietos a primera vista, sin embargo nos observan y se quieren mover. Como algunos animales quizás esperen la noche para hacerlo y comiencen muy de a poco a bailar en un desfile catártico y ritual hasta el amanecer.
“Tuyo, para que lo tengas”, de Valentina Rivas Robles con curaduría de Cariño galería, indaga sobre el problema de la copia y el arte a partir de un retrato de Antonio Berni que se guarda en la colección del Museo.
marzo/abril 2021 vidriera MPBA
Posiblemente un texto curatorial que le sirva de compañía a “Los años más duros”, de Nicolás Monti, propondría ciertas líneas de lectura para la obra vinculadas a la epistemología alimentaria y a la represión colonial. Por ejemplo, podría hablar del proceso de degradación que sufrieron los saberes culinarios de los primeros pobladores americanos frente al desafío que esa tradición supuso para la cosmovisión cristiana. El enfrentamiento entre las prácticas de cocina españolas y las amerindias desembocó en una supresión violenta y casi total de sistemas de conocimiento vinculados, entre otras cosas, a lo comestible, al mismo tiempo que el ímpetu médico-religioso europeo se imponía con fuerza sobre los tractos digestivos y las cacas originarias. El calendario católico de ayunos y fiestas santas determinaba qué se comía, quién lo comía y en qué cantidades; y aunque para los colonizadores el hecho de que en nuestras tierras se practicara la antropofagia implicaba una transgresión aborrecible y satánica, ellos mismos se comían el cuerpo de Cristo, transmutado en un disco plano de harina. En este sentido, ese texto no dejaría de señalar que la comida que puede verse en este mesón es, casi toda, un legado contradictorio de culturas inmigrantes. Culturas colonialistas, claro, pero también fugitivas y colonizadas; culturas asesinas, claro, pero también asesinadas, anarquistas y refugiadas.











